
Noche con gatos
Guión de Leandro Hidalgo.

Al otro lado de las vías
Sobre texto de Facundo Burgos
“Caminaste, caminaste sin tregua durante mucho tiempo a través de una idea y querías apresurarte en dirección a una meta ignorando cuál era el motivo de tu caminar. Una ligera brisa flotaba sobre la superficie pétrea. Cayó la noche repentinamente. De pronto, a tu izquierda, casi escondido por una ondulación del terreno te viste reflejado al otro lado de unas vías. Te sentías todo sorprendido o todo inadvertido.
Luego, sin quererte sentiste la necedad de realizar un movimiento para verte reflejado de manera contraria. Pero no, no debías hacer eso. No debías repetirte o al menos esperarte reflejado. Él no quería hacerlo, por lo tanto no habría respuesta y con ello tú te desalentarías creyendo que no eras él desde el otro lado de la vía. Él lo sabía.
Supuso la reacción o quizás intuyó como interpretarías su negativa.
Mientras considerabas cuáles habrían sido los segundos más valiosos de los últimos minutos que te deparaste para llegar a este estado de asombro. Te acercaste, pero un poco, es decir, no lo suficiente, para jugar el resto de las secretas expectativas por apostar a tu situación. Era casi una tortura el hecho de verlo tan suelto de imagen regentando una actitud de excesiva abulia; verte allí estupefacto detentando mil miedos y un único temor al perderse la visión de su vida
en tanto no dejase de mancillar tu capacidad de asombro.
Y mientras tanto en tanto el mundo fuese su sola inspiración él me vería como yo lo miro a él me vería como veo a todos me verían a partir de sí y yo empezaría por verme ahora en los ojos de quien creía verse
reflejado en mí…
Así comencé un día. En realidad, uno nunca comienza desde el principio o bien hay principios por los que uno comienza. Pero para empezar a bosquejar un principio tenía que abrir camino a una tercera voz.”